Desde la comodidad, esperando políticas de ¿conciliación?. El miedo a pedir te bloquea.

Últimamente me están enviando mucha información y muy variada; y no veáis, como me gusta que os acordéis de mi cuando leéis algo sobre conciliación, maternidad, porteo, crianza, personal branding, etc. Me encantan todas las aportaciones que me llegan sobre “conciliación” aunque lo que más me sorprende, es el tipo de “aportaciones” que nos dan o que nosotras esperamos recibir. Hablo de lo siguiente:

Para lograr una conciliación satisfactoria se apuesta por la adaptación de los horarios de colegios con los laborales (18%), la flexibilidad en la entrada y salida del trabajo (14%), opción de jornada continua (13%) e incremento de subvenciones para guarderías (13%). Desde la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios Españoles (ARHOE), España encabeza la Unión Europea con más tiempo trabajado de media, 277 horas, logrando a su vez, la menor productividad. (fuente aquí).

 

Cuando nos convertimos en madres, inmediatamente esperamos a que nos den lo que se “supone” nos corresponde, nos conviene o damos por hecho que nos pertenece.  Y así nos va (modo irónico). Para ello, destaco otro párrafo:

Los trabajadores presentan dificultades por incompatibilidad de horarios (24%), horas extra (16%), escasez de tiempo familiar (17%) o falta de ocio (16,0%). Los afectados más comunes disponen de 35 a 49 años, con estudios superiores y alojados en grandes urbes. (fuente aquí).

 

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¿En qué quedamos entonces?

 

Cuando hablamos de conciliación, creo que se nos mezclan términos (como ya comenté en este post aquí) y estamos a la espera de que nos den, aunque lo lógico es pedir lo que nos conviene en ese momento. La vida cambia, las circunstancias varían y los hijos crecen por lo que, no es lo mismo, tener un bebé de 5 meses que un hijo de 15 años.

 

Conciliar tiene como base compatibilidad, es decir, conciliar no tiene nada que ver con la igualdad ni con el enfrentamiento. Si quiero conciliar tengo que compatibilizar mi vida, en ese momento, dependiendo de las circunstancias que me rodeen.

 

Por todo ello, soy yo la que tengo que analizar ese momento, determinar qué es lo necesario para compatibilizarME y pedir o plantear mis circunstancias:

 

1.- Si estoy embarazada y puedo trabajar hasta el final, genial, sino existen bajas que son muy necesarias por nuestro bien y por el bien del futuro hijo. No somos imprescindibles por lo que tenemos que hablar con honestidad en la empresa, exponer la situación y las posibles SOLUCIONES que encontremos para ello, por nuestra propia iniciativa.

 

2.- Si he dado a luz ya, disfruto de mi baja maternal y me planteo con mi marido, pareja, familia o quién tenga alrededor, cómo vamos a organizarnos TODOS con la llegada del nuevo miembro: reducción de jornada, cambio de horario, complementarme con los horarios de papá o la persona a cargo, simplificarME, simplificar mi hogar, mis hábitos para poder así, gastar menos y estar más. Es temporal así que no lamente que echas de menos tus horas de gimnasio, el café semanal con las amigas o las fiestas de pijamas con las vecinas del chalet de la playa. Todo, con el tiempo, va volviendo a la normalidad.

 

3.- Si el peque ya tiene un par de años, barajar la posibilidad de contratar a alguien en común con otras madres, o si va a la guardería, que sean las menos horas posibles, o alternar horarios con papá, abuelos, para que, entre todos, podamos aportar.

 

4.- Hay empleos que se pueden realizar desde casa. Proponer a la empresa, una semana de prueba para que vea que, la maternidad es un plus: organización, constancia, esfuerzo, motivación, sacrificio, pero sobre todo mucho cariño en todo lo que hacemos. Si te propongo una medida que me va bien, el beneficio que vuelve a la empresa se multiplica. Y no digas que no sin antes haberlo planteado. Si vas con el no en la cabeza, un no recibirás por respuesta.

 

5.- Si el niño ya va al cole y tiene extraescolares o un horario diferente al tuyo, entonces baraja la posibilidad de entrar antes, salir más tarde o incluso, comer en la oficina para cumplir con tu trabajo pero adaptando horarios.

 

Estos puntos, son 5 opciones entre millones porque cada madre, dará una opción distinta. El trabajo es necesario para vivir y los hijos crecen por lo que, todas estas medidas, son temporales y no son para siempre.

 

Tú eres la que tiene que elegir la vida que quieres llevar: si quieres un coche todoterreno, una casa en la playa, vacaciones en hotel durante todo un mes… pues todo eso hay que costearlo y vale mucho más que un coche utilitario, una vivienda digna y 15 días en un camping.

 

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¿Qué te impide decir que NO PUEDES HACERLO?

 

El miedo, la autojustificación y la costumbre de dar por hecho todo. Los jefes, por muy cabrones que sean, son personas a la que, con una buena pregunta o un buen papel escrito, acompañado de resultados, le da igual que hagas una cosa que otra. Los habrá de todo tipo pero la mayoría exigen RESULTADOS así que, DÁSELOS!!! No tengas miedo de hablar, preguntar, plantear, exponer. ¿Qué pierdes? ABSOLUTAMENTE NADA. Deja de dar todo por hecho porque tu jefe le dijo a la vecina, a la amiga o a la compañera. Tú eres tú!

 

1- Una vez redactada tu PROPUESTA, observa en qué momentos se puede hablar con él.

 

2.-  Empieza preguntándole: ¿Qué significas para la empresa? ¿Qué percepción tiene de ti como trabajadora?

 

3.- Busca siempre el lado emocional porque es lo que los hace ser más asertivos, al menos, en ese momento.

 

4.- Háblale de tu situación, de tus sentimientos y de tus deseos para con la empresa. Que te sienta parte de ella.

 

5.- Pregúntale qué soluciones tiene para ti o, en su defecto, que te vuelves a reunir con él en un par de días, después de haber leído el plan escrito que le has presentado y comparar percepciones.

 

Si todas y cada una de nosotras, hacemos algo así o similar, seguro que, las políticas de conciliación llegarían antes porque seríamos nosotras mismas, en colaboración con nuestra empresa y nuestras familiar, las que las redactásemos en base al beneficio mutuo.

 

Y no me sigas diciendo que es imposible porque, en plena crisis (hace 3 semanas), una empresa inglesa, ubicada en Barcelona, me ha contratado, después de dos entrevistas en las que, con todo el respecto del mundo, les planteé los 5 últimos puntos que he compartido contigo: les pregunté, les propuse mis soluciones, viajé a Barcelona, lo hablamos y llegamos a un acuerdo, siendo la primera de la empresa en conseguir peticiones propias.

 

¿Y sabes por qué?

Pues porque lo que pedí iba por escrito, acompañado de posibles soluciones que yo sabía que podía aportar.

Hazlo y cuéntame cómo te ha ido.

 

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